Buscando el tiempo



Entre la monotonía y el bullicio de la ciudad
la gente se olvida de lo que importa en verdad;
lo que vale un segundo, un solo instante
Y está sin saberlo en un puente colgante.

Nos dejamos envolver por falsos paraísos
cuando los ojos en realidad no ven más allá del piso
y así como en un espejismo del desierto
sólo quedan los ojos de arena cubiertos.

Un mundo donde el trabajo es lo principal,
“quien no trabaja no come”, es la excusa de la sociedad,
pero olvidan lo esencial, la vida fue hecha para disfrutar
y hay tiempo para todo, y sobre todo para amar.

Vale más una moneda que un corazón roto
y quedan los buenos recuerdos olvidados en una vieja foto;
ni hay una llamada a quien fue especial en nuestra vida,
pensando que por falta de tiempo hay cosas que uno olvida.

Y sí, se trabaja pensando en los demás,
en que no les falte nada y que puedan progresar;
pero hay cosas importantes que  no se deben descuidar,
porque hay momentos que si se dejan pasar no vuelven más.

Es momento de buscar el tiempo
para encontrarse con los que quedaron colgados del corazón,
de tener el valor suficiente  para pedir perdón
por ser egoístas y dejarlos olvidados en un rincón.

Ya es tiempo de hablar con la mano en el corazón,
y permitir que las palabras fluyan sin presión;
hay que expresar lo mas bonito de nuestro interior
y abrazar como un niño, con la misma motivación.

Basta de estar tratando al corazón como a un mendigo,
porque ya es tiempo de darle al amor abrigo;
es momento de dar ese beso que jamás se dio,
hay que amar sin dudar y como nunca se amó.

Buscando el tiempo para amar y pedir perdón,
es hora de dejar de tropezar y darle prioridad al corazón.
© 2013 Rosa Maria Mendoza Barcenas.

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